No hay una fuente en mi pueblo
solo muy lejos hay un rio
donde bajan a beber
las vacas y algunos bichos.
Cada mañana, temprano,
mamá camina conmigo
y camina, caminamos
hasta la fuente, hasta el rio.
Todos los dias igual,
todos los dias lo mismo.
Cuando yo sea más grande
llevaré hasta mi pueblo
esa fuente y ese rio
para que beban las vacas
para que beban los niños
y mamá ya no se canse
y pueda estar conmigo.
Del libro " Arroz, agua y maiz "
¡Qué precioso poema sobre el tiempo y la necesidad afectiva!. Al leerlo recordé la solución radical y absurda del mercader que vendía píldoras para aplacar la sed, y la respuesta del principito. http://www3.sympatico.ca/gaston.ringuelet/lepetitprince/capitulo23.html
ResponderEliminar